Director Espiritual

MARÍA, NUESTRA MADRE, NOS ACERCA AL SEÑOR

Queridos hermanos:

Estamos próximos a celebrar el triduo de Nuestra Madre María Santísima del Amor. En este triduo, y durante todo el curso parroquial que hemos comenzado, debemos tener muy presente que la persona de la Virgen María nos acerca siempre a su Hijo, Jesucristo Nuestro Señor. Dios se ha hecho realmente hombre, se ha encarnado en nuestra historia humana. Los primeros cristianos vieron a María la “llena de gracias”, la mujer especialmente favorecida, la “bendita” y fuente de bendiciones para cuantos se acercan a ella. Y en este sentido es ejemplo vivo de lo que debe ser toda persona y toda comunidad evangélica: Alguien que se abre a Dios, que se deja llevar por el Espíritu y busca en todo a la voluntad del Padre, como servicio de amor liberador a los hombres.

En nuestra hermandad veneramos mucho a la Virgen del Amor. Ella nos ayuda a seguir acrecentando nuestro amor a su Hijo de Nazaret y nuestro sentido profundo de pertenencia a su Iglesia: las hermandades son una importante parte activa de nuestra Iglesia diocesana, hasta el punto que, sólo desde ellas y en ellas, tiene sentido nuestro sentir cofrade. Un sentir que, tiene como meta principal anunciar a Cristo, ser verdaderos evangelizadores.

Día a día estamos invitados a redescubrir y a vivenciar el Evangelio y a experimentar que el encuentro de fe con Jesucristo es manantial continuo de vida, de vigor y de esperanza para nuestra hermandad, para cada uno de nosotros y para nuestro barrio. Sólo desde esta experiencia podremos luego ser testigos de lo que hemos visto y oído: podremos proclamarlo, que eso es evangelizar. Sobre todo en el seno de una cultura que parece cerrarse cada día más a Dios.

Hoy las hermandades necesitamos más que nunca abrirnos a Dios, porque sin la fe en Dios terminamos por perder la fe en el hombre y en la vida; por otro lado, debemos promover un profundo sentido eclesial y luchar contra tantas influencias y presiones que procuran conducirnos hacia lo puramente tradicional o costumbrista. Nuestra hermandad, queridos hermanos, debe ser referente de fe en nuestro barrio de Pino Montano y manifestar coherentemente su sentido eclesial durante todo el año.

A María nos encomendamos, Madre Nuestra y Madre de la Iglesia.

Indalecio Humanes, Director Espiritual